Estuvimos allí. Distribuidores de vino de Hamburgo. En persona. En directo. En tienda.
Hemos completado nuestra etapa en Hamburgo de la roadshow y ha sido un éxito total. No estuvimos en una sala de reuniones virtual ni al teléfono, sino realmente sobre el terreno, en el comercio, en la tienda, con el distribuidor frente a la estantería. De negocio en negocio, con conversaciones reales, comentarios sinceros y mucha curiosidad genuina por lo que hacemos y lo que tenemos previsto.
Nuestro gancho fue claro y contundente:
El Future Wine Award y la feria EUROVINO. Y precisamente eso fue lo que abrió la puerta. El Future Wine Award se percibió como un concurso diferente, que no ve al distribuidor como “comprador”, sino como un socio relevante en el proceso. Este cambio de enfoque se valoró positivamente y despertó interés.
La EUROVINO, por su parte, ya era conocida para muchos. En cada conversación quedó claro: el sector busca exactamente este formato profesional creíble y claro. Premio + feria en el contexto de sostenibilidad + futuro son una señal fuerte, y precisamente esta combinación fue la decisión correcta como punto de partida.
Vinos ejemplares del Award:
Lo que Hamburgo nos ha mostrado: los distribuidores no quieren una conversación de venta al uso. Quieren sentido, relevancia y orientación. Y —esto fue muy evidente— no quieren el siguiente vino de variedades conocidas, de las que ya hay suficientes en las estanterías. Se puso interesante en cuanto hablamos de variedades históricas y de las variedades de futuro (como, por ejemplo, las PIWI). Ahí se activó un verdadero interruptor: aquí está surgiendo un nuevo discurso de mercado que trabaja con contenido e identidad, no con producto estándar.
Nuestra primera conclusión:
La roadshow aún no ha terminado. Berlín, Colonia, Múnich y Fráncfort son otros destinos de los organizadores del Future Wine Award. Pero con el arranque en Hamburgo ya está claro hoy que esta acción será una herramienta estratégica propia. Vamos a seguir ampliándola, incorporar más ciudades y, a medio plazo, plantearnos al menos dos rutas de roadshow al año.
Lo especial: la cercanía, la presencia y el diálogo real no son una “opción adicional”. Hoy son uno de los diferenciadores más potentes en el mercado del vino. Hamburgo es solo el comienzo: seguirán más ciudades (Berlín, Fráncfort, Colonia y Múnich). El Future Wine Award y la EUROVINO son el motor, la roadshow es el encendido, y ya vemos lo bien que funciona. Los distribuidores escuchan. Los distribuidores hablan con nosotros. Los distribuidores abren puertas.
Para terminar, queremos decir cuánto valoramos a las bodegas que se han sumado a este nuevo formato y nos han confiado sus vinos. En Future Wine no hemos mantenido conversaciones de venta y nunca se trató de “vender” espacio en estantería, pero hemos aprovechado la oportunidad para presentar vinos ejemplares del Future Wine Award y mostrar a los distribuidores lo que representan nuestros viticultores.
Quizá de estos primeros contactos surjan nuevas relaciones concretas entre el comercio y los productores. Si eso ocurre, para nosotros sería el efecto más bonito de toda esta gira. Por eso salimos. Por eso lo hacemos.



